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Cómo combatir la ansiedad con la relajación muscular

Cómo combatir la ansiedad

En este artículo te voy a mostrar cómo combatir la ansiedad de forma natural con la técnica de la relajación muscular progresiva que fue desarrollada por el psiquiatra Edmund Jacobson.

¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad es una respuesta anticipatoria de nuestro organismo que se activa cuando nosotros percibimos una posible situación futura como amenazante para nuestra supervivencia o bienestar.

Esta respuesta de ansiedad puede ser normal y adaptativa.

Sin embargo, cuando esta respuesta de ansiedad es desproporcionada, dura más de la cuenta o se generaliza a otras situaciones de tu vida, entonces tienes un problema de ansiedad que te conviene superar.

Existen varias técnicas para eliminar la ansiedad excesiva que puedes experimentar en determinados momentos y ésta que te voy a enseñar a continuación es especialmente eficaz para eliminar la tensión muscular que es uno de los síntomas de ansiedad.

Cómo combatir la ansiedad de forma natural con la relajación muscular progresiva

Ahora voy a mostrarte cómo tienes que realizar la técnica de la relajación muscular progresiva para aplicártela cada vez que tu cuerpo se ponga tenso por un exceso de ansiedad.

Esta técnica te va a ser muy útil en muchos momentos en que te sientas desbordado por la ansiedad o el estrés pero no sustituye en ningún caso a un buen tratamiento psicológico que trate las causas concretas de tu ansiedad.

Por otro lado, si ahora no puedes permitirte ir a la consulta de un buen Psicólogo, te recomiendo totalmente que hagas el método online “Vive Sin Ansiedad” que ya lo han realizado con éxito más de 10000 personas de todo el mundo haciendo CLIC AQUÍ

Cómo combatir la ansiedad naturalmente con la técnica de la relajación muscular progresiva de Jacobson: El procedimiento

La técnica la puedes hacer tanto sentado como estirado en una cama o sofá cómodo.

Para que te sea más sencilla de aprender, voy a mostrarte una versión abreviada de la misma.

Para poder realizarla en buenas condiciones, baja la intensidad de la luz de tu habitación o del lugar en el que te encuentres, quítate los zapatos si quieres, estírate o siéntate cómodamente y si llevas cinturón, aflójalo.

Ahora, te voy a pedir que te centres en las sensaciones de tu cuerpo.

Dirige tu atención a tu mano derecha. Cierra tu mano derecha y aprieta el puño con fuerza durante 10 segundos. Observa la tensión que se produce en tu puño y antebrazo derecho.

Ahora deja de apretar tu puño derecho, extiende tu mano derecha y relájala durante 10 segundos. Observa la diferencia que existe entre la anterior tensión (cuando apretabas el puño derecho con fuerza) y la actual relajación de tu mano y antebrazo derecho.

Dirige ahora tu atención a tu mano izquierda. Cierra tu mano izquierda y aprieta el puño con fuerza durante 10 segundos. Observa la tensión que se produce en tu puño y antebrazo izquierdo.

Ahora deja de apretar tu puño izquierdo, extiende tu mano izquierda y relájala durante 10 segundos.

Observa la diferencia que existe entre la anterior tensión (cuando apretabas el puño izquierdo con fuerza) y la actual relajación de tu mano y antebrazo izquierdo. Estudia el contraste entre ambas sensaciones (sensaciones de tensión y sensaciones de relajación).

Si te concentras con atención, comprobarás que aún puedes relajar más las partes del cuerpo que has puesto en tensión hasta ahora, la mano y antebrazo derecho y la mano y antebrazo izquierdo.

Ahora cierras ambas manos y, dejando los codos pegados a tu cuerpo, llevas tus puños hacia tus hombros para poner en tensión los bíceps de tus brazos durante 10 segundos.

Sientes la tensión de tus bíceps y ahora te relajas durante 10 segundos dejando caer suavemente los brazos a los lados de tu cuerpo y abriendo tus manos.

Observa la diferencia que existe entre las anteriores sensaciones de tensión de tus bíceps y las sensaciones de relajación de tus brazos que ahora experimentas.

Dirige ahora la atención a la zona de tus hombros. Encoge tus hombros subiéndolos hacia arriba como si quisieses tocarte las orejas con ellos y mantén la tensión que esta postura te produce en tus hombros y tu cuello durante 10 segundos. Observa y estudia esta tensión.

Ahora relájate durante 10 segundos dejando que los hombros bajen y vuelvan a su posición natural de descanso. Vuelve a observar el contraste entre la anterior tensión de tus hombros y la actual relajación de los mismos.

Dirige ahora tu atención a los músculos de tu cara. Levanta tus cejas tan alto como puedas hasta que sientas la frente muy arrugada y sus músculos tensos. Mantén esta tensión durante 10 segundos y estudiala.

Ahora relájate dejando que los músculos de la frente se distiendan y observa las sensaciones de relajación por esta zona de tu cara durante 10 segundos.

Ahora inspira despacio y muy profundamente llenando completamente tus pulmones de aire. Conserva este aire dentro de tus pulmones durante 10 segundos y observa la tensión que se produce en tu pecho y que desciende hasta la zona abdominal.

Ahora expulsa suavemente el aire por la boca y toma conciencia de las sensaciones de relajación que se expanden por la zona de tu pecho. Sigue respirando con normalidad y relájate aún más.

Observa la diferencia entre la anterior tensión de tu pecho y la actual relajación del mismo.

Dirige ahora tu atención a los músculos de tu abdomen. Apriétalos para ponerlos en tensión, dejando el abdomen duro durante 10 segundos.

Ahora relaja los músculos de tu abdomen durante 10 segundos. Estudia la diferencia entre la anterior tensión de los músculos de tu abdomen y la actual relajación de los mismos.

Dirige ahora tu atención a los músculos de tus pantorrillas. Para ponerlos en tensión, apunta con los dedos de tus pies hacia tu cabeza y sostén esta postura durante 10 segundos.

Siente la tensión en tus gemelos y sóleos de tus pantorrillas. Observa la tensión y estudiala.

Ahora relaja los músculos de tus pantorrillas y observa la diferencia entre la anterior tensión de estos músculos y la actual relajación de los mismos.

¡Y hasta aquí uno de los mejores ejercicios para la ansiedad que puedes realizar cuando sientas tensión muscular!

Con este ejercicio has dirigido tu atención a voluntad para poner en tensión varios músculos de tu cuerpo y luego relajarlos.

De esta forma has podido estudiar el contraste entre ambas sensaciones (sensaciones de tensión y sensaciones de relajación).

Además, has comprobado con este ejercicio la capacidad que tienes de controlar la tensión de tus músculos de manera consciente y voluntaria.

Entrena este ejercicio de relajación muscular progresiva 1 vez al día durante al menos 7 días.

Cuanto más entrenes esta técnica de relajación, más fácil te resultará relajar tus músculos en cualquier situación conflictiva que te genere tensión.

A continuación te dejo el vídeo de este artículo: Cómo combatir la ansiedad de forma natural con la relajación muscular

Ahora que ya sabes cómo combatir la ansiedad nerviosa con la técnica de la relajación muscular progresiva de Jacobson, compártela con otras personas que la necesiten.

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